Es un libro que me pareció muy interesante, ya que expresa y plasma la realidad que vivimos día con día en nuestro país, y no me refiero precisamente al tema central de la obra que es el asesinato de Bruno, sino a todo el contexto que lo acompaña, como al narcotráfico, la inseguridad, corrupción, entre otros problemas con los que estamos acostumbrados a vivir en México, y que en el libro se logran distinguir.
Es impresionante como al investigar un asesinato, el detective debe tomar en cuenta tantas cosas, desde cosas tan obvias como lo son el revisar el lugar de los hechos, las llamadas, el auto hasta cosas tan insignificantes como es el olor del perfume que el asesino usaba, lo que este significa, etc. Cada día que pasa en la historia van surgiendo mas pistas que llegan a confundir al detective, tanto así que debe repasar todo el caso de nuevo e imaginarse cómo es que realmente sucedieron los hechos, es tanta su confusión de que llega a tener hasta 7 sospechosos, y decide investigar sobre las balas de plata, porque se usan y toda la historia que hay detrás de ellas para poder hallar al culpable.
La historia está llena de incertidumbre, no se sabe lo que va a pasar al otro día, hasta yo llegue a pensar que el detective Edgar no viviría para contar lo que vivió al estar al mando de toda la investigación, por tantos enemigos que se ganó con el caso de Bruno. Además se van desencadenando incidentes misteriosos, acusaciones, muertes y hasta suicidios de personas importantes en la historia que lo hace más atractivo y te hace leer el libro hasta su fin.
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